El fracaso en el emprendimiento

El fracaso en el emprendimiento

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Hoy quiero compartir, más que un contenido técnico sobre emprendimiento, algo que es inherente al emprendimiento y a la innovación; el fracaso. Cuando emprendemos se produce en las mayorías de las personas un estado de iluminación donde uno comienza a visualizar una idea conceptual en imágenes, llegando a sentir cómo es la representación de un proyecto terminado y la satisfacción que produce el cumplir la meta.

Es una de las partes más emocionantes del emprender donde existe claridad absoluta de tener la solución a esa necesidad detectada, la cual se convertirá en una excelente oportunidad de negocio. Luego de este proceso emocional, comienza el desgaste de horas y horas en poder dar vida y coherencia a una idea que muchas veces es más pasional que lógica.

En mi experiencia de mis primeros emprendimientos prevalecieron ideas muy claras del resultado final, del lugar donde yo quería llegar, pero muy poco definidas de la forma que debía proceder para alcanzar la meta. Como consecuencia de esto último, experimenté algo que ha sido un pilar fundamental en mi crecimiento personal, profesional y como emprendedor; el fracaso. El significado de este término para mi tiene relación con la caída, fallo, o expectativa no concretada de alguna idea o proyecto, lo que en la mayorías de las veces se traduce en pérdidas económicas y disolución de los emprendimientos o ideas iniciales. Es en este estado donde se produce algo singular; en el momento que sucede lo odias cuestionándote tú mismo, a tu equipo y un sinnúmero de cosas que pueden ser la causante de tan desagradable situación, pero a medida que pasa el tiempo, encuentras en él una de las fuentes más ricas de aprendizaje.

El fracaso nos ayuda a entender lo que realmente es importante, urgente y relevante para llevar a cabo lo que uno quiera emprender. Nos da una experiencia que nos permite evaluar si estamos frente a una buena oportunidad o de descartar proyectos o ideas que quizás si hubiesen seguido no tendrían un buen resultado. Por otra parte, nos dan cuenta que hay elementos básicos al momento de emprender donde uno debe enfocarse de sobremanera en algunos aspectos como; El cliente, la necesidad, el equipo, la capacidad de adaptación, el ordenamiento financiero, la estrategia, etc.

Si el fracaso es tan rico en el aprendizaje y genera tantas externalidades positivas ¿por qué aún nos da tanta vergüenza el reconocerlo?, mi impresión es que todo radica en el miedo a no complacer a los demás, siendo este la raíz de nuestras inseguridades como sociedad y generando una cultura exitista sobredimensionada. Lo más importante para los padres es que el hijo obtenga una nota 7,0 y no realmente el aprendizaje que hay detrás. Muy pocas veces nos preguntamos sobre si lo que hacemos es realmente lo que nos apasiona o es producto de un entorno que nos valida constantemente sobre cuanto ganamos, el cargo que se tiene en una empresa o incluso del lugar de donde vive o el modelo del auto que uno tiene. Si uno no cumple con ciertos estándares de la sociedad, es asumido por el entorno como una decepción colectiva. Creo que es importante trabajar algunas metodologías para ir cambiando esta visión.

Si nos concentramos en el área de los negocios, Carlos Osorio, un destacado consultor y académico en el área de la innovación con el cual tengo el agrado de trabajar, comparte en sus investigaciones que lo importante debe estar en enamorarse del problema, observar más que escuchar al consumidor y realizar varias alternativas y prototipos, lo que nos permita generar posibles soluciones económicas y quedarnos con aquella solución que sea más adecuada para satisfacer la necesidad. Comparto plenamente esta visión complementando que debemos poner mucha atención a la rentabilidad en las alternativas propuestas, considerando que en la innovación siempre existe el riesgo de la no aceptación por parte del mercado. Claramente el fracasar, cada vez más debería ser parte de un pilar de nuestro sistema social y educativo si queremos ser una economía basada en el emprendimiento y la innovación, por lo mismo equivocarse lo antes posible y lo más barato que se pueda, es parte de una forma nueva de hacer negocios.

Fuente: Nicolas Contreras para Terra Chile

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